Tu última carta me dejó rota, suspendida bajo un éter ponzoñoso que me aprisiona en el absurdo de quererte. Aún recuerdo aquella tarde de Octubre. Llovía a cántaros y Bofilio decidió escapar de casa bajo el torrencial. Ya era un anciano, apenas alcanzó caminar unos pocos pasos antes de quedar atascado debajo del taxi de Leroy. El peludo entró en pánico, comenzó a lanzar unos maullidos despavoridos que hacían eco en todo el vecindario y no tuve más remedio que salir al rescate.Lo abracé en mi regazo y regresamos al diminuto apartamento en la Rue Marcadet que por aquel entonces era nuestro hogar. Bofilio atravesó el umbral de los sueños envuelto en mantas. Sigilosa corrí a la cocina a preparar una infusión, prendí la estufa y en cinco minutos ya hervían los aromáticos tallos de jengibre. Disfruté del té hasta el último sorbo; entonces recordé que Jolette vendría a visitarme y me dispuse a organizar el recibidor. Entre las revistas y el periódico que trajo el cartero en la mañana encontré un sobre azul prusia que para sorpresa resultó ser tu carta. La leí una y otra vez, tratando de encontrar un soplo de amor en aquellas líneas que eran tan frías como el hielo de tu prolongada ausencia. Cantó el reloj cucú, eran las tres en punto y ya podía escuchar los melodiosos puños de Madame Jolette golpeando a la puerta……..
¡Continuará !
Reflexión de Navidad
Mi Navidad se ha ido transformando con los años. Recuerdo mi primer arbolito, un diminuto pino plástico adornado con cajitas de papel, sencillo pero sensacional, sobre todo para una niña cubana que creció en un país donde la Navidad y los Reyes Magos eran leyendas de los años que precedían el 1959. Aprendí sobre el nacimiento del niño Jesús mientras visitaba la iglesia católica local, donde un grupo reducido de feligreses conservaban la fe y las costumbres del catolicismo pese a las restricciones que imponía el gobierno de Cuba. Fue una época hermosa. No teníamos regalos materiales pero teniamos Navidad. En el año dos mil abandoné mi Cuba natal y ese Diciembre conocí a Santa Claus. Me maravilló cuanta inocencia tenían los niños del mundo. Ellos creían en un señor de barba blanca que venía desde el polo norte regalando juguetes y aunque yo no era una niña me deslumbraban los colores, las luces y los regalos de la Noche Buena. Desafortunadamente la tradición de Santa Claus se desintegra y quedo descubierto el truco comercial de la época como temo que lo sea el árbol, las luces y el resto de las decoraciones navideñas. Lejos de ser hereje, amo a Dios y disfruto de la celebración. Dios está en mí y en el resto de su creación. Amo a Jesús, al Jesús de Nazaret que nació en un pesebre de Belén, no sé si en Diciembre o en Enero porque no existen registros exactos sobre el mes de la Natividad pero tampoco es importante. Amo al Jesús que a través de enseñanzas y acciones manifestó el amor del Creador Universal. Mi mayor deseo es que cada día del año nazca el Cristo en los hombres de la tierra; que la Navidad sea un modo de vida, porque si en algún momento deja de ser rentable fabricar arbolitos y ornamentos navideños, entonces muchos volverán a crucificar el Amor de Dios.

El amor esta presente en las manos que acarician, en los brazos que abrazan, en el regaño, en el buen consejo e incluso en el silencio. ¿A ustedes les ha salvado el amor? ¡A mi sí! Y agradezco desde el corazón a los ángeles, humanos o no, que me han acompañado durante las tormentas. Ustedes viven en mí. Namaste🙏🏻

Porque de alguna manera tú me piensas…
Estoy pensando en ti,
la noche se eterniza en un insomnio
que trae tus olores, tus risas,
tu mirada vagabunda.
Vuelven las caricias fugaces,
las mismas que hoy laceran los rincones de piel que más te extrañan.
Estoy pensando en ti,
Sin saber si ha sido mucho o poco,
porque de alguna manera tú me piensas,
porque de tantas maneras tú me amas.

¿Qué ves en una foto de otoño?
No me dejan de cautivar las imágenes del otoño, no se si es esa vibración utópica que tienen para mí las hojas caídas y los tonos amarillos, marrones y púrpuras de los que no puedo disfrutar en mi ciudad, pero los paisajes otoñales me cautivan. Curiosamente la tristeza se ha disfrazado de otoño más de una vez en la literatura, la moda se viste de colores oscuros y trajes sobrios, y por si fuera poco, los humanos estamos propensos a sufrir depresión o astenia otoñal. Todo conspira con un bajón emocional a menos que apreciemos desde otra perspectiva la poca luz solar, los colores de la tierra y la transformación positiva de los árboles. Mientras escribo me pregunto ¿ qué ves en una foto de otoño? Sea cual sea la respuesta deseo que recuerdes siempre, de manera literal y simbólica, que el otoño no es más que el preludio de un nuevo florecer.
Agradecimientos a mi querida Gretchen por esta foto de otoño. Disfruta tus días en tierras escandinavas. Prende velas de colores y fluye.

Una niña africana sueña,
sueña con beber agua fresca,
con tener alimentos para hoy.
Quiere una escuela, lápices y libros,
vestir de princesa,
jugar con muñecas,
tener piececitos limpios
y bailar con zapatillas de cristal.
Una niña africana ama,
tiene emociones, derechos,
desea sonreír y vivir en libertad.
Hoy llora su inocencia,
Llora por ella, por sus sueños rotos,
Por otras niñas mutiladas
que han perdido la voz.
Credito de Fotografía: Tomada de la web
Nota personal: Con amor para las niñas mutiladas del Africa. Deseando que se respeten los derechos de ustedes y de todos los seres humanos que de una forma u otra son víctimas de la mutilación.
Para más información sobre la mutilacion femenina hagan click aquí http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/

Fabriqué fragancias con tus flores y las vertí el jarrón murano que dejaste. A veces es denso el aire, los veleros fantasmas se anclan en mi mente y reclamo tu abrazo de alquimia, tu abrazo que ha trascendido a los metales del tiempo.Entonces burbujean en el aire los colores de tu esencia, hasta que un soplo de vida me regala el sabor irremediable de tus besos.

Tango para dos…
¿Que tal si bailamos?
Imagina el salón
a media luz,
Tú y yo abrazados,
atrapados piel con piel,
fundidos en la melodía de un tango.
Tu mano frenética,
tu mirada perpetua,
mis suspiros que se escapan entre labios
mientras hacemos piruetas
al compás del bandoneón.
Un corte, un giro, otro corte,
te respiro, te absorbo hasta el fin.

—¿Como escapar de los rayos ardientes del sol cada tarde?
—¡Abrázalo!
Me dejé embargar por las voces turbulentas de la mente. Sin dudas la Luna deliraba y yo seguía presa de miedos, cazando estrellas para olvidar. Ella percibió tal desconcierto, sonrió como quien conoce todas las respuestas y entonces dijo:
—El sol solo quema a quienes no confían. Cuando comprendas que nada esta tan lejos como para alcanzarlo, entonces brillarás como él.

