La Noche

La noche espera encontrarte. Espera abrazarte, tomarte de la mano, sondear tus labios bajo la luna nueva de Noviembre. La noche anhela vislumbrar tus ojos, respirar tu aliento, perseguir tus pies mientras se curten con el polvo de las calles. La noche sabe que existes y yo le creo.

Liena T. Flores
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Nostalgia

Desperté respirándote. Sintiendo los latidos furiosos de tu pecho sobre mi espalda. ¿De donde ha surgido está paz nostálgica? Aquí están tus ojos desnudos mirándome con el asombro de quien ha descubierto la octava maravilla del mundo. Aquí estás tú, escuchando mis teorías cuánticas del amor y otros rollos; sonriendo, silenciándome de vez en cuando con tus besos. No sé si te extraño. Solo sé que estoy sintiendo cosas raras. De esas cosas que alguna vez soñé y nunca tuve.

Liena T. Flores
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Juro que lo despedí sin vino y sin poesía. Solté las cuerdas que le ataban a mis pensamientos y lo desterré de toda esta catástrofe de inseguridades que provocaba él en mí. Solo deseo que encuentre un buen amor. Que se refugie en el regazo de otro cuerpo y que jamás le rompan los sueños. Deseo que sea inmensamente feliz para que no comprenda por qué aún le escribo.

Liena T. Flores
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Ciento veinte días

Ahí estaba ella.Saboreando croissants y ojeando un libro como cada tarde que he visitado el café en los ultimo ciento veinte días. Jamás ha volteado la mirada. Aunque de haberlo hecho probablemente no me hubiese visto. A pesar de la distancia respiro el aroma penetrante que transpira de sus poros, y no puedo evitar insignificante ante tantos mundos disfrazados de piel. ¡Hoy luce hermosa! Vestida de gris, con el béret azul añil y unas botas de lluvia color rojo. ¡Lo he decidido! ¡Al carajo con las taquicardias, las manos sudorosas y el temblor en los labios! No soporto ni un segundo más en este anonimato cruel.

Bastaron unos pocos pasos para tenerla frente a mi. Fue entonces cuando sus ojos tristes catapultaron al macho moribundo que llevo dentro y sin reparos pregunté:

-¿Estás sola? ¿Puedo invitarte a un café?

-No, no lo estoy. Durante los últimos
meses me ha acompañado tu mirada calcinante. He percibido tu dolor, tu miedo, tu curiosidad e incluso tu deseo sacro y natural de poseerme. Es por eso que vuelvo cada tarde. Sólo esperaba que tuvieras el valor de acercarte para que estemos a salvo de una vez.

Liena Tamayo Flores
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Decisiones

– Duele tú sinceridad- replicó.
Percibí el dolor en sus palabras. El mundo se convirtió en una pompa de jabón y yo atrapada dentro de ella. Sentí culpa. Lloré tanto como pude y un pseudo arrepentimiento me embargó hasta que logré visualizar nuestra vida juntos. Solo entonces tuve fuerzas para vestirme y salir corriendo de aquel lugar ¿Que debía hacer? ¿Mentirle acaso? ¿Aprisionarlo en una vida infeliz? ¡Yo estaba convencida! Sabía que podía entregarle mi cuerpo cada noche, pero Él jamás se adueñaría de mi corazón.

Liena T. Flores

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@lienaentreletras
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