
Poesía
Deshielo
Era real es deshielo
la charla tonta que se escapa del tiempo
el súbito temor de saber
que el alma se vierte desnuda
a contra luz.
Era real la entrega, el equilibrio,
presentir los miedos
que cruzan el mapamundi de tus ojos.
Todo existe,
tan real como el beso al despertar,
como la mesa y el desayuno.
Aún no sé si ha llegado contigo
o he sido yo,
que abriendo puertas
dejé entrar la primavera.
Liena Tamayo Flores
Derecho Reservado de Autor

Piruetas
Porque el camino conduce siempre a algún sitio, he de vivir la confusión, sentir el vacío. Amar el silencio, saciarme de música y libros. Perderte. Pensarte. Mirarme al espejo. Despertar un buen día con ansias de hacer lo que no hice antes. Vibrar, llenarme de mar, de sueños. Saberme entera. Abrir la puerta y al fin encontrarte.
Tengo ganas de ti
Tengo ganas de ti. Ganas de rozar mis pies descalzos con los tuyos. De abrazarte y contar estrellas e historias hasta el amanecer. ¡Ya sé que te amo raramente! Sin necesitarte. Sin poseerte. Con mis teorías descabelladas que se han ganado como premio tus noches de insomnio. Y no falta el suicida que se arriesga a intentarlo. Total, después de todo siempre vuelves tú . ¡No sucumbas ante la hipocresía de los cuerdos! El amor se disfraza de otras formas para no morir.
Liena T. Flores ®️
Tus manos
Me detengo en las líneas que socavan tus manos frágiles de hombre fuerte. Tus manos, que son oasis de amores turbios, madriguera de un corazón mutante que desafía el rumbo para llegar aquí.
Liena TF®️

El corazón no miente
El corazón no miente. El mío, por ejemplo, ha deseado repetidas veces despertar sin ti, sin tus molinos de viento, sin esa lava ardiente que brota de la tierra cada vez que a tu presencia se le antoja usurpar mis días. Ya te he incinerado en otras hogueras y nada es suficiente. Solo fueron horas perdidas, paisajes sombríos y besos muertos.

¿…?
Que después de un mal amor vienen otros amores que te hacen olvidar los infiernos de la carne y cierran los agujeros del alma.
Aunque no sé cuantos de esos faltan para olvidarte; o si alguno de ellos tendrá el coraje de incendiar estos recuerdos gélidos que me amordazan. Mientras tanto me pregunto: ¿a dónde va mi corazón sin ti? ¿en qué otras aguas crecerán los sauces?

Esta noche…

He vuelto a la playa, a la misma orilla que atesora los recuerdos indelebles de nuestros días. Aquí estás en todas partes, en la arena húmeda, en el murmullo de las olas, sobre mi cuerpo desnudo. Tal parece que tus ganas crecientes de tenerme son cómplices de este insomnio.
