De este lado del mundo es verano como de costumbre . A menudo se tuercen nubarrones en el cielo y desparraman lluvia para limpiar el asfalto y humedecer la tierra. ¿Has visto la lluvia allí? ¿Has olfateado el petricor que llega cuando sucumbe la sequía? No pocas veces dejamos de apreciar las simples cosas. Hasta que un día desvanecen y la añoranza por tenerlas nos carcome. Entonces se vale jugar con la imaginación. La imaginación bien guiada crea milagros.


Hace media hora te espero en la terraza del Café des Deux-Magots. Llevo puesto el vestido azul marino y un sombrero negro de ala ancha. Cruzaste la acera sigiloso e intentas sorprenderme. Aún no puedes ver los mugritos que el chocolate caliente dejó en mis labios pero sabes que leo a Flaubert. Es un domingo frío y gris. Visitaremos el museo Rodin. Frente a El Beso me abrazarás, y abrazarás el sueño que hemos compartido.


Esta isla caribeña y su calor húmedo me han sustraído de tus brazos . ¿Ves? La imaginación bien guiada crea milagros. En ese París de los años veinte probablemente yo no podía leer ni escribir. Mucho menos soñar con museos y tazas de chocolate. Mi tía decía que a nosotras nos gustaban las mismas cosas: las cosas bonitas. Tal vez porque nuestra sangre mestiza arrastra memorias de pobreza y esclavitud honrar a los ancestros es llegar a los sitios que les fueron negados.

Es tarde aquí. Seguiré escribiendo otro día. Te deseo todo el bien que mereces. Recuerda que Eva no comía manzanas. Y yo tampoco.

Liena T. Flores

✍🏼El invierno crecía apabullante en los ojos de mamá, un tanto más apabullante que en las calles embardunadas de escarcha. Era domingo al atardecer. Desde el samovar saltaban piruetas de humo y yo jugaba con las muñecas en su regazo cuando,repentinamente, la escuché decir:
—Tatiana, nos vamos a Francia.
—¿Adónde, mamá? —pregunté.
—A la Costa Azul, a Niza, donde viven los tíos abuelos.

De Niza sabía que era refugio invernal de los aristócratas rusos. Todos hablaban de su mar azul refulgente y de la elegancia de sus habitantes. Pero yo,Tatiana Petrova, no había visto otras calles que no fueran las de mi amado Moscú. En Niza nos esperaban los tíos abuelos y algunos amigos de mamá. La reciente Masacre de Lena en Siberia había avivado el movimiento revolucionario, pero en Diciembre del año 1912 aún quedaban esperanzas de volver a casa. Nuestra llegada coincidió con la consagración de la catedral de San Nicolás, sitio de encuentro para la creciente comunidad rusa en la Costa Azul. La catedral de cúpulas bulbosas semejaba un pedazo de patria bajo otro cielo. Fue un día feliz. Besé la cruz y agradecí al santo milagroso. Para ese entonces tenía solo once años e ignoraba que para siempre había cambiado la vida.

Liena T. Flores

Niza 2026

Febrero

de silencios profundos

noches livianas 

brújula y mapas 

pasajes reescritos. 

La niebla que asciende,

un día, otro;

crece el loto azul 

en las aguas del río. 

LTF

Será por las gacelas
que galopan en mi vientre
o las ganas de arroparte entre mis pechos,
será la luna llena
el embrujo de un ángel
el tic tac que me recuerda
que va quedando menos.
Será la valentía de no pretender
la libertad de ser sin tapujos.
Será que todo es uno
porque es Febrero
y no espero nada
solo me urge vivir.

LTF

Queda una foto

mi sonrisa y tus ojos en ella 

nuestra complicidad 

plasmada en la memoria atemporal

de un presente paralelo. 

Solo una foto 

para recordarnos 

con ácida ternura 

el rostro del amor. 

LTF 

No sé por donde vas

pero quiero que 

sigas trazando caminos

desempolvando cerrojos

y entregándole a la vida

lo mejor que habita en ti.

Saber es tan importante 

como sentir 

y mientras tanto 

aquí te siento. 

LTF

Abrirse a la vida
que crezca la esperanza erguida
como erguido crece el cactus
del desierto.
Dejarse cautivar por las simples cosas
y no esperar al futuro
para permitirnos vivir.

LTF