Juro que lo despedí sin vino y sin poesía. Solté las cuerdas que le ataban a mis pensamientos y lo desterré de toda esta catástrofe de inseguridades que provocaba él en mí. Solo deseo que encuentre un buen amor. Que se refugie en el regazo de otro cuerpo y que jamás le rompan los sueños. Deseo que sea inmensamente feliz para que no comprenda por qué aún le escribo.

Liena T. Flores
Derecho Reservado de Autor
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Ciento veinte días

Ahí estaba ella.Saboreando croissants y ojeando un libro como cada tarde que he visitado el café en los ultimo ciento veinte días. Jamás ha volteado la mirada. Aunque de haberlo hecho probablemente no me hubiese visto. A pesar de la distancia respiro el aroma penetrante que transpira de sus poros, y no puedo evitar insignificante ante tantos mundos disfrazados de piel. ¡Hoy luce hermosa! Vestida de gris, con el béret azul añil y unas botas de lluvia color rojo. ¡Lo he decidido! ¡Al carajo con las taquicardias, las manos sudorosas y el temblor en los labios! No soporto ni un segundo más en este anonimato cruel.

Bastaron unos pocos pasos para tenerla frente a mi. Fue entonces cuando sus ojos tristes catapultaron al macho moribundo que llevo dentro y sin reparos pregunté:

-¿Estás sola? ¿Puedo invitarte a un café?

-No, no lo estoy. Durante los últimos
meses me ha acompañado tu mirada calcinante. He percibido tu dolor, tu miedo, tu curiosidad e incluso tu deseo sacro y natural de poseerme. Es por eso que vuelvo cada tarde. Sólo esperaba que tuvieras el valor de acercarte para que estemos a salvo de una vez.

Liena Tamayo Flores
Derecho Reservado de Autor
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Decisiones

– Duele tú sinceridad- replicó.
Percibí el dolor en sus palabras. El mundo se convirtió en una pompa de jabón y yo atrapada dentro de ella. Sentí culpa. Lloré tanto como pude y un pseudo arrepentimiento me embargó hasta que logré visualizar nuestra vida juntos. Solo entonces tuve fuerzas para vestirme y salir corriendo de aquel lugar ¿Que debía hacer? ¿Mentirle acaso? ¿Aprisionarlo en una vida infeliz? ¡Yo estaba convencida! Sabía que podía entregarle mi cuerpo cada noche, pero Él jamás se adueñaría de mi corazón.

Liena T. Flores

Derecho Reservado de Autor

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@lienaentreletras
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…y dijo: vives en un mundo demasiado raro. Amas las flores. Te deleitan los atardeceres y hablas con el mar.

Sonreí. Besé su entrecejo y jamás le he visto desde entonces. El comprendió que no estaba listo para lo extraordinario y yo volvía a ser libre.

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Todos guardamos amores en silencio. Amores que surgen sin compromiso, sin foto, sin aniversario, sin catorce de Febrero. Amores que se transmutan en música, en atardeceres o en noches de lluvia .De esos que nadie conoce, pero que son tan reales como el resto de las fantasías ordinarias que llegarán para no superarles.

Liena T. Flores ®️
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