Mientras la noche se yergue cuajando el cielo de estrellas y luz de luna un gato solitario permanece absorto en el andar de los transeúntes. Quizá es abrumadora la charla de la mesa contigua o el rugir de los platos que proviene desde la cocina. Aun así, en su ademán apacible se convierte en la pausa dentro del ruido. En la expresión máxima de quien se siente servido por la vida pese a la arrolladora nostalgia que va y viene con los años.

Fotografía: Gracias a mi amigo Forés por inspirarme con esta imagen.

Enero

Quiero flores silvestres y días de sol. Mirar al cielo sin prisas. Sin ruidos adyacentes. Despertar aquí, ahora. Verte sonreír mientras robas mi almohada y tu cuerpo tibio me soborna. Quiero no querer, no sentir. Para que sea la vida, desde sus fauces, quien haga germinar los misterios .

Liena T. Flores
Derecho reservado de autor

Reflejos de la noche

Y me vi en el sofá expiando las penas. Revisando anotaciones del diario . Llevaba un vestido de lunares y el cuello mortecino cubierto en perlas. Ya no tenía el mismo pulso al escribir. Las manos temblorosas, el cuerpo adolorido, y un corazón tan joven y sonriente como hace cinco lustros cuando escribía las historias que hoy pululan en el librero y la memoria.

Liena T. Flores

Crédito de fotografía: web

Soy nada

Sé bien que le pertenezco al mundo. Me ha sorprendido el atardecer entre calles angostas, en plazas y parques, en ruinas lejanas de alguna ciudad. Escribí cartas al viento. Ardí en la hoguera y el río siempre me conduce al mar. Sé que la vida va ceñida a un hilo. Que en mi alforja llevo el agua de Túnez y Asúan. Soy polvo, arena, agua, viento, calor y frío. Soy el último beso que te oyó suspirar. Y entre tanto soy nada.

Liena T. Flores
Derecho reservado de autor

Fotografía: web

Deshielo

Era real es deshielo
la charla tonta que se escapa del tiempo
el súbito temor de saber
que el alma se vierte desnuda
a contra luz.

Era real la entrega, el equilibrio,
presentir los miedos
que cruzan el mapamundi de tus ojos.
Todo existe,
tan real como el beso al despertar,
como la mesa y el desayuno.

Aún no sé si ha llegado contigo
o he sido yo,
que abriendo puertas
dejé entrar la primavera.

Liena Tamayo Flores
Derecho Reservado de Autor

Isla

Cuando eres isla te nacen mares, frutos frescos y palmeras en la piel. Tú voz se alza aguda y clara como las voces de los pájaros. Pisas la tierra india y negra que alimentó a tus ancestros y rememoras que estás hecha de sal y sol, de colores, de abrazos cálidos, de melao y arena. Cuando eres isla en ti rugen las olas, arde el fuego, late el tambor.