IV

Despertar y honrar la profecía:

los árboles danzan apretados al viento

el cielo se desdobla sobre ti,

ha brotado el rocío

la niebla erguida susurra a la montaña,

fluye el río

cruje el mar.

Hendida


En el fuero de mis años 

me amordaza el fuego 

del sol. 

Soy frágil o tenaz

tempestiva o tierna

soy lo que eres. 

Un universo fértil

mis entrañas

que a ras de la Luna 

derraman savia 

de mes a mes. 

Tengo hilos de plata 

trenzados al cabello,

tengo un número por edad.

Mis sueños son jóvenes,

mi espíritu un cóndor andino.

Mis ganas, 

las mismas…

Liena T. Flores

Derecho de autor

Fotografía: Web

Antuene

Después de aquel lúgubre día de Septiembre me mudé al barrio Saint Germain, muy cerca de Doña Anastasia, mi madre adoptiva. El café que tanto había soñado fue construido por los chicos de la fraternidad. Comenzó siendo un pasillo bohemio de tres mesas y cocina diminuta hasta convertirse en lo que ves hoy: uno de los sitios más frecuentados de la ciudad. Luxemburgo sigue siendo mi lugar favorito, sobre todo en verano, pues Mathi juega con los niños y yo aprovecho para disfrutar del bullicio, el romance de los enamorados, las flores, el follaje de los arboles y la quietud de los ancianos mientras leen el periódico con ese ademán nostálgico propio de la senectud. Fue allí, frente a Santa Genoveva, donde juró amarme eternamente. Éramos tan jóvenes y rebeldes que no avistamos el futuro. Sus padres jamás me aceptaron. No querían bastardos mestizos. Mucho menos compartir el oxígeno con una mujer que hablaba de ancestros, de la tierra y sus espíritus divinos. Muy poco recuerdo de aquella noche en que fuimos embestidos por cuatro hombres armados hasta los dientes. Solo sé que desperté con la cara ensangrentada, el cuerpo adolorido y semi desnudo en las afueras de L’Eglise Saint-Germain des Pres. Antuene ya no estaba. Han transcurrido siete años y catorce días de ausencia.

Liena T. Flores

Derecho Reservado de Autor

Silence

Silence beneath, above,

side by side.

Blooming within,

speaking from your eyes.

Silence I sense in your whispers,

you are far from here .

Distance in your touch,

that arrogant pulsation drives our days.

Silence,

solitude,

breaking apart.

Vanished dreams,

the end arrived.