Siéntate a solas. Escucha el latido de tu corazón. ¿Te sientes? Trillones de células trabajan incansablemente para que existas. No olvides agradecerles. Detrás de cada respiración, de tu sonrisa, de tu próximo paso, del café que degustas, de la emoción que sientes; detrás de estas y otras tantas funciones hay un trabajo constante por mantener el equilibrio. Si estás leyendo es porque el milagro de la vida sigue apostando por ti. ¡No lo defraudes!